Tendencias del verano 2015
Y comienza una nueva temporada que trae consigo nuevos colores, nuevas prendas...A continuación haremos un breve pero muy informativo repaso de las ultimas tendencias que se estuvieron viendo en las pasarelas..,
-Los colores: Se presenta con un abanico amplio y super fresco. Aparecen el rosa y el celeste pastel, que se lucen perfectamente con una piel bronceada. Lo nuevo y revelador: el gris como el nuevo blanco, super combinable,y que también queda muy bien con el bronceado.
-Los estampados: ¡Vuelven las flores! Ademas de estampados selváticos y tropicales. Que van perfectos en vestidos, camisas y faldas(¿porqué no?).
-Los texturas: El metalizado a full!! sobre todo en el calzado.
La prenda "IT"
Las maxi faldas, combinadas con un crop top o una remera ajustada para compensar el ancho de la falda.
Y...chicas de todas las edades y cuerpos, atreverse es difícil pero vale la pena, porque en los cuerpos de ciertas modelos ,todo queda perfecto, pero es a lo que yo llamo nada por aquí y nada por allá. Al fin y al cabo son esas imperfecciones las que nos hacen más mujer y no quién tiene el vientre más plano o el pelo más lindo.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
Una canción que inspiró un texto precioso...
Buenas!! Hoy les traigo un texto inspirado en la canción de Zahara - Con las Ganas.
"Por supuesto que recuerdo, no me miraste al llegar; qué absurdo. Si nunca llegué; llegaste tú. Llegaste y arrasaste. Me sentí desastre. De cientos, una más; y entre tantas creíste poder perderme, pero no supiste. Creaste mi primera mariposa, le enseñaste a volar, seguiste cada aleteo y luego la quemaste, dejando las cenizas esparcidas en mi estómago -y ahí están-. No es que no pudiera, es que no quise darme cuenta, de que los ascensores están prohibidos en casos de incendio, que debí de haber usado las escaleras para poder salir corriendo. Pero tenía tantas ansias por quitarme aquel disfraz, tantas ganas imparables de querer hasta pecar -y estabas tan cerca que-. Te vi en mi -irónico, lo sé- tanto que me asusté. Te viste, en mi, tan imposible que huiste. Pero siempre volvías, porque las noches nos las hicieron a ti y a mi para encontrar habitaciones vacías en las que no necesitar dormir. Pero te me escapabas, entre los dedos, como el agua y por más que te arañaba y te mordía; te deslizabas por mi y caías. Y aún sabiendo que eras aquel intocable, de miedos escondidos, no hubo manera en todo ese tiempo de que a base de silencios tú pararas mis instintos; instintos de poder hacerte poder quererme. Y tus instintos -ay, tus instintos- qué te digo, si nunca supiste actuar, y menos cuando creías hacer lo que debías; yo me quejaba, lloraba y gritaba y tú ni si quiera me oías. Mi descomposición fue inminente, no había tornillos, ni pegamentos, ni cuerdas, ni tuercas que pudieran sostenerme. Tan débil que cualquier ser insignificante podría haberme hecho trizas hasta retorcerme. Y aún muriendo me metí en tus brazos -qué miedo tenía de que me soltaras-, pero sabiendo que podría asustarte, dejé que me aplastaras sin decir nada. Que me tocaras, que me besaras, que me manosearas cada ángulo, cada curva, cada vértice, cada lado; que supieras lo que era vivirme hasta que hubieras acabado. Y por acabar, no sé cómo acabamos; solo sé que me dijiste que nos veríamos y aquí sigo esperando, recibiendo tantas flechas, tantos dardos y disparos, que cuando pude moverme para buscarte tú ya la habías encontrado. Y ahora qué tenía que hacer, si no cabíamos los tres; si en tan poco espacio ya no había nada que hacer. Yo no supe que era dolor hasta que apareció aquel quemazón en cada uno de mis costados; si mi pecho hubiera sido un cielo, hubiera estado nublado. Y aún sabiendo que dolerías, seguí alimentándome las heridas con esa maldita agonía de quererte a mi lado para poder sentirme viva. Me repetí tantas veces cuánto te echaba de menos, que pensé que algún día moriría si no te lo escribía en versos; pero ya no había excusas, me quedaba sin palabras, terminé vacía por dentro. Y de todo lo que aprendí de ti, entonces me dio por fingir; que nunca supe, que no sabía, que no eres más que una despedida. Entonces me perdí tanto en mi, que me encontré sin querer buscarme, ni si quiera me había dado cuenta que me había olvidado de tanto recordarte."
Un punto importante para sentirlo a flor de piel es escuchar la canción...se las recomiendo.
Fuente: http://www.brujacontacondeaguja.com/
Buenas!! Hoy les traigo un texto inspirado en la canción de Zahara - Con las Ganas.
"Por supuesto que recuerdo, no me miraste al llegar; qué absurdo. Si nunca llegué; llegaste tú. Llegaste y arrasaste. Me sentí desastre. De cientos, una más; y entre tantas creíste poder perderme, pero no supiste. Creaste mi primera mariposa, le enseñaste a volar, seguiste cada aleteo y luego la quemaste, dejando las cenizas esparcidas en mi estómago -y ahí están-. No es que no pudiera, es que no quise darme cuenta, de que los ascensores están prohibidos en casos de incendio, que debí de haber usado las escaleras para poder salir corriendo. Pero tenía tantas ansias por quitarme aquel disfraz, tantas ganas imparables de querer hasta pecar -y estabas tan cerca que-. Te vi en mi -irónico, lo sé- tanto que me asusté. Te viste, en mi, tan imposible que huiste. Pero siempre volvías, porque las noches nos las hicieron a ti y a mi para encontrar habitaciones vacías en las que no necesitar dormir. Pero te me escapabas, entre los dedos, como el agua y por más que te arañaba y te mordía; te deslizabas por mi y caías. Y aún sabiendo que eras aquel intocable, de miedos escondidos, no hubo manera en todo ese tiempo de que a base de silencios tú pararas mis instintos; instintos de poder hacerte poder quererme. Y tus instintos -ay, tus instintos- qué te digo, si nunca supiste actuar, y menos cuando creías hacer lo que debías; yo me quejaba, lloraba y gritaba y tú ni si quiera me oías. Mi descomposición fue inminente, no había tornillos, ni pegamentos, ni cuerdas, ni tuercas que pudieran sostenerme. Tan débil que cualquier ser insignificante podría haberme hecho trizas hasta retorcerme. Y aún muriendo me metí en tus brazos -qué miedo tenía de que me soltaras-, pero sabiendo que podría asustarte, dejé que me aplastaras sin decir nada. Que me tocaras, que me besaras, que me manosearas cada ángulo, cada curva, cada vértice, cada lado; que supieras lo que era vivirme hasta que hubieras acabado. Y por acabar, no sé cómo acabamos; solo sé que me dijiste que nos veríamos y aquí sigo esperando, recibiendo tantas flechas, tantos dardos y disparos, que cuando pude moverme para buscarte tú ya la habías encontrado. Y ahora qué tenía que hacer, si no cabíamos los tres; si en tan poco espacio ya no había nada que hacer. Yo no supe que era dolor hasta que apareció aquel quemazón en cada uno de mis costados; si mi pecho hubiera sido un cielo, hubiera estado nublado. Y aún sabiendo que dolerías, seguí alimentándome las heridas con esa maldita agonía de quererte a mi lado para poder sentirme viva. Me repetí tantas veces cuánto te echaba de menos, que pensé que algún día moriría si no te lo escribía en versos; pero ya no había excusas, me quedaba sin palabras, terminé vacía por dentro. Y de todo lo que aprendí de ti, entonces me dio por fingir; que nunca supe, que no sabía, que no eres más que una despedida. Entonces me perdí tanto en mi, que me encontré sin querer buscarme, ni si quiera me había dado cuenta que me había olvidado de tanto recordarte."
Un punto importante para sentirlo a flor de piel es escuchar la canción...se las recomiendo.
Fuente: http://www.brujacontacondeaguja.com/
Canción del Día: Please Don't Say You Love Me- Gabrielle Aplin.
Tarde gris en la ciudad, y sí....ultimo día del año. Elegí esta canción para ser mi primer post, porque desde que la escuche me enamore completa y totalmente del estribillo: "...please don't say you love me, cause I might not say it back, doesn't mean my heart stops skipping when you look at me like that...." y no es porque yo halla estado en esta situación, sino que es un pensamiento común cuando una de las personas en la relación se prohíbe de decir "te quiero" por precaución. ¿ Te sentiste parte alguna vez de esa vorágine de sentimientos donde no querés que te hablen, pero a la vez necesitas que te digan a gritos lo que querés escuchar? Gabrielle lo describe con excelencia, a la vez que muestra la historia de estos jóvenes con estilo super vintage.
Espero que lo disfruten, y les aseguro que el estribillo es pegadizo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
